La profecía Muisca

05/05/2016 - 03:45
Concurso de escritura para estudiantes CIES

Un viejo en una silla que queda en el sector del lago miraba llover en una tarde bogotana de abril, y a pasar de lo torrencial del aguacero se reía y gritaba unas palabras que no le entendía muy bien. 

Era algo como: 
“Así Chicum nos castigó, así fue como comenzó, perdona a tu pueblo”. 

Y otra vez gritaba esas palabras acompañado del movimiento de los brazos como si fuese a volar, parecía un ritual de una religión desconocida. 
Este hecho me pareció curioso, pero me comenzó a cautivar cuando otro día y otra vez, con los típicos mini diluvios que están cubriendo la sabana bogotana en estos días, volví a ver al mismo anciano con la misma escena. En esa ocasión me dije a mi mismo que tenía que saber eso de lo que gritaba ese arcaico ser humano, que con su sola presencia emanaba sabiduría y experiencia mística que a decir verdad me cautivaba. 

Cuando cesó de llover y después de hacer unas vueltas que tenía que hacer en la zona tecnológica bogotana, vi al longevo hombre y decidí acercarme y hacer una charla que derritiera el hielo y establecer una conversación que me diera una confianza suficiente para preguntarle qué era lo que decía y hacía cuando llovía. 

Y para mi sorpresa cuando me acerqué el señor me dijo: 
“Chibchacum juzgó, así empezó su sentencia y no perdonó al pueblo”.

Con la boca abierta y estupefacto ante la reacción del convencido cano, me atreví a responder: 
- ¿Cómo? 

A lo cual me manifestó: 
- Eso era lo que me venía a preguntar ¿No? Para que perder el tiempo en banalidades y formalismos.

Y le dije aun con dejillo de sorpresa: 
- Cómo sabía que me dirigía a hacerle esta pregunta.

Y sin reparar a mi cuestionamiento, el viejo  continúo: 
- Nuestros antepasados vivían como se vive en estos días, entregados a la borrachera, inmoralidades sexuales, irrespeto a los padres, amadores del oro y en fin, como se vive en estos días. Están  bajo el influjo de Nencatacoa. Y en aquellos tiempos abundó el conocimiento por parte de la diosa SEIC y llevaba al pueblo por el camino del conocimiento y la luz, ella trató de educar y sacarlos del camino perdido por el que iban.

Yo solo lo miraba atónito y sin entenderle en lo más mínimo lo que había dicho. Bueno realmente no le entendía los nombres, pero el contexto social lo comprendía y compartía el concepto que el anciano con apariencia de indigente tenía de esta sociedad hipermoderna.  
De pronto se detuvo y enclavó su mirada en mis ojos y me tomó del brazo y continuó.

-SEIC salvó unos pocos de sus educandos antes que Chibchacum indignado por la corrupción existente, desbordara los ríos y produjera el diluvio que acabó todo y todos.

Los discípulos de SEIC invocaron a Bochica y éste arrojó su bastón de oro y abrií el cauce a las aguas, formó el salto de Tequendama.

Y esta intervención del Xué hizo que se cumpliera la profecía que decía: "Cuando los hijos de Bachué se pierdan en excesos, la madre de la luz SEIC sen entregarña por sus hijos y salvará a su civilización. Muchas lunas después un hijo parirá a SEIC para cuidar a sus hijos de una nueva destrucción Chibchacum"

Ahora sí que quedé fuera de lugar y no entendía nada, hasta llegué a pensar, mejor no me hubiese acercado a hablarle a este loco, seguro esta drogado. 

Y como si pudiera escuchar mis pensamientos, me dijo:
- Cómo un hijo de SEIC, no entiende mis palabras.

Y lo miré con unos ojos que contenían ira, confusión, indignación y sorpresa. Y en medio de este sentimiento me atreví a gritarle: 

-    “Mi mamá no se llama así, anciano decrépito”
-    Jajaja, no se enoje mi energúmeno joven, ¿no entiende?

 Insistió y continuó. 

-    La profecía dice que un hijo hombre parirá a SEIC y ella parirá a unos iluminados que invocarán a Bochica para que los salvé del juicio de Chibchacum. Y estas lluvias son el comienzo de la destrucción.
-    ¿Qué está diciendo? – Repliqué. Que se va a acabar el mundo por un aguacero. Perdón pero por favor hágase revisar la cabeza.

A lo cual me miro con ojos de ternura y me preguntó: 

-    Mi energúmeno joven, ¿cree en la casualidad?
-    No. Respondí.
-    Bien, usted está acá porque deberá llevar este mensaje a todos y advertirles. Solo un hijo de SEIC me reconocerá.
-    Pero mi mamá no se llama así. Le recriminé nuevamente.
-    Yo no he dicho nada de su madre física, hablo de su mamá intelectual. Póngame cuidado a lo que le voy a decir mi vocero.

Tomó un segundo aire y continuó. 

-    ¿Puede un hombre parir?
-    No. Respondí.
-    La leyenda dice que un hombre nativo, descendiente de Bochica, alguien criollo, parirá o fundará a la madre de la luz SEIC y ella tendrá discípulos que llevaran su mensaje de arrepentimiento.
-    Como así, ¿no es una mujer?
-    No, es la madre de la luz y no siempre se conoce con su nombre. Algunos no la llaman como es, por eso no se conoce, pero ella es. Tú haces parte de ella. Y este es tu mandato:

“Tu iluminado, diles a ellos que: no roben, más bien den, no maten, más bien hagan vida, no se entreguen a descarrió sexual, más bien ama a tu compañero de viaje en la vida, no ames al oro, más bien ama a Dios y todo lo que hagas hazlo para ÉL y no para nadie en este mundo. Y se agradecido con aquellos que te sirven, hasta con el varón que parió la luz y te ilumina, pues él es tu padre  y debes honrarlo. No sea que vuelva Chibchacum”.

Después de esto el anciano desapareció.  
Y ese mandato estoy cumpliendo al decirles a ustedes este mensaje de la diosa SEIC o CIES. 

Escrito por: Alejandro Vargas Correales 
Sede: Principal. Primero de Mayo. 
Programa: Administración y Negocios Internacionales. 

 

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