La experiencia de Darío

14/05/2016 - 08:30
CIES concurso de escritura

Me llamo Darío y contaré lo nunca antes vivido: 

En aquel día me levanté tarde como siempre, todo transcurría como de costumbre hasta que recordé: Otra vez se me olvidó hacer las tareas, perderé la materia de nuevo y mi abuelo dirá -¿Qué haremos contigo?, no pienso seguir apoyándote en el estudio pues no logras avanzar-.El pensar aquello producía tristeza y gran desilusión, en verdad quiero avanzar, aprender, esforzarme más pero hay cierto bichito de pereza que no me deja. 

Miré el reloj, ya no había tiempo para hacer algo, decidido llegué a CIES a enfrentar la nota final, no había nada que pudiera hacer a menos que descubriera como detener el tiempo. Entré a la institución, lleno de nervios ingresé al baño y salí dispuesto a entrar al salón de clases cuando de repente: Miré a mi alrededor y ya no había nadie, que extraño si aún no han timbrado, caminé hacia el salón el cual estaba vacío, para mi sorpresa todos los salones estaban vacíos, apresuré mis pasos hacia la coordinación y tampoco había nadie allí, no podía creerlo si antes de entrar al baño todos estaban aquí. 

No lo note antes pero el ambiente ahora estaba pesado, tenebroso, silencioso. Escuchaba cada vez más fuerte y rápido los latidos de mi corazón, las manos me sudaban y temblaban de miedo. 
¡BOOM! Escuché un ruido en la cafetería, con mi voz entrecortada pregunté: -¿Profesor, coordinador,   alguien está aquí?-. Ninguna respuesta, decidí irme a mi casa cuando escuché unos pasos lentos que se dirigían a mí, no veía a nadie, sin embargo, los sentía cada vez más cerca y cada vez más fuerte, me estremecía con cada paso en ese momento no temblaban mis manos sino que lo hacían mis piernas lo cual me impedía correr o gritar para pedir ayuda. 

Aterrado me sentí, creí que me desvanecería hasta que ocurrió lo inesperado, lo que nunca más deseo vivir. Sentí una mano pequeña, delgada sobre mi hombro derecho que agarró y no quería soltar, giré mi cuerpo entero hacia la causa de mi terror y mis ojos vieron nada, incluso ya no sentí la mano. Bajé las escaleras corriendo, bueno realmente rodando hasta que una voz indescriptible dijo: ¿A dónde irás? ¿Sabías que voy contigo siempre? 

Observaba todo pero no había nadie así que respondí: ¿Quién eres? 

-    Me conoces muy bien, me diste un nombre e importancia en tu vida, soy el argumento que usas para explicar todo lo que no haces- Respondió aquella voz.
-    Entonces déjame verte, para saber si realmente te conozco- Dije
-    No puedes verme, es que voy adherido a ti- Respondió aquella voz
-    ¿Cómo te llamas? Porque no recuerdo haber dado un nombre a nadie- Dije
-    Siempre me mencionas soy aquel a quien te refieres alegremente y amigable- Dijo aquella voz
-    No tengo algún amigo al cual mencione siempre, te has equivocado- Respondí
-    Usualmente me llamas bichito, rara vez bichito de pereza, te refieres a mí como un amigo, estoy agradecido y quiero ser leal a ti, no quiero irme nunca de tu lado; Soy el único que te entiende para que esforzarse por avanzar, no tienes que preocuparte por lo que digan de ti, me tienes a mí- Respondió aquel

Al escuchar esas palabras recobre las fuerzas y salí corriendo hasta que: ¡RING! ¡RING!, sonó el teléfono de mi casa. Me levanté agitado, nervioso, pero era temprano lo primero que hice fue coger lápiz y papel, empecé a hacer el trabajo, lo terminé y aunque aquella experiencia para mí fue muy real, deje el temor y entré a la institución con mi trabajo en mano, resolví el quiz satisfactoriamente y pasé la materia con una nota admirable, día tras día me he convertido en un estudiante responsable sin ningún argumento para justificar el no hacer mis deberes, en realidad no conocía el verdadero gozo de la vida cuando se hace lo correcto y a tiempo. Los resultados se han visto: Mis notas son altas, disfruto y valoro las clases y ahora las metas son altas, en CIES me quedo y avanzo, voy hacia un mejor futuro para mí y mi abuelo que espera lo mejor de mí. 

Lo olvidaba cuando me levanté aquella mañana, presuroso a hacer los trabajos, los terminé y cuando fui a ducharme pude observar una marca sobre mi hombro derecho, espero que solo sea mi imaginación. 

Escrito por: Heidi Natalia Monroy García 
Sede: CIES Suba 
Programa: Auxiliar administrativo 

Etiquetas: