El proposito del porqué

08/06/2016 - 05:00
Concurso de escritura para estudiantes CIES

Hay momentos en los que te tomas un tiempo para reflexionar respecto a tu vida y es ahí, donde piensas en aquellas experiencias vividas, pero siempre hay una que nos enseña más que las demás.

Recuerdo un momento difícil de mi vida, donde las cosas parecían no tener solución, cada noche pensaba en el porqué de las cosas, a veces todo pasa tan rápido que no te das cuenta cómo empezó y por qué terminó.

Me sentía sola, triste, pero lo que más nublaba mi vida era ese vacío que me sacaba lágrimas cada noche; lo había perdido todo, mi hogar, mi casa, mi esposo, años de trabajo, solo tenía deudas que sumadas a mi dolor perturbaban mi tranquilidad, no tenía empleo y cada día las cosas se complicaban más y más.

Al ver mi vida casi destruida, mi madre por medio de una amiga me ayuda a conseguir empleo con una persona llena de grandes valores, quien me brinda la oportunidad de trabajar distribuyendo publicidad de una corporación que ofrece carreras técnicas y un curso de inglés; aunque no tenía experiencia lo acepte con agrado, pensé que al tener mi mente ocupada, el dolor que llevaba dentro, poco a poco sanaría.

Pasan algunos días y el dinero que ganaba no alcanza para cubrir las deudas y los gastos de la casa; porque solo se trabajaba dos o tres días a la semana, cuatro horas al día, es ahí, donde le pido el favor a aquella persona que me brindo la posibilidad de poder trabajar con la publicidad, de un empleo estable y de tiempo completo.

Cada día que pasaba, me esforzaba al máximo para poder cumplir con mi trabajo; cuando había. Una mañana durante la jornada de trabajo, me hablo de la posibilidad de trabajar para la misma corporación que distribuía la publicidad en la parte administrativa como recepcionista; me llene de alegría, aunque mi corazón aun sentía como si la vida me arrancara un pedacito de mí; pasan los días y poco a poco fui conociendo como se trabaja en la corporación y lo que realmente ofrece, era complicado, porque no tenía experiencia pero con la ayuda de la coordinadora, la paciencia del director y mis deseos de aprender lo logramos.

Hoy nueve meses después, me levanto con alegría, motivación, satisfacción y mucho amor para ir a mi trabajo en la Corporación Iberoamérica de Estudios CIES, no solo porque se solucionaron la mayoría de mis problemas económicos, sino porque me devolvió la alegría y la fuerza para luchar por todo aquello que siempre anhele.

Es ahí donde comprendes el propósito del porqué suceden las cosas, para comenzar algo mejor y sobre todo, ver más allá de lo evidente, es ver el propósito por el cual la vida nos lleva al lugar donde nos encontramos.

Para mi CIES no solo es una institución educativa, somos el camino para formar mejor sociedad, somos motivación, esperanza, ejemplo para todas aquellas personas que un día cayeron y que jamás pensaron volver a levantarse, soy ejemplo de ello, también somos un grupo de personas entre docentes y directivos, quienes todos los días aportamos un granito de arena, para ayudar a cualquier persona que tome la decisión de estudiar, de salir adelante y sobre todo a costos muy mínimos, porque nuestro objetivo no es solo darles un cartón, es dar conocimiento y recorrer con ellos el camino que los lleva a su propósito, es sentir la satisfacción de ayudar a cumplir un sueño, un sueño de vivir mejor porque todo aquel que nace para servir, sirve para vivir.

Las circunstancias me llevaron a este lugar donde hoy día laboro, no solo mi vida cambio, también aprendí muchas cosas, una lección me dio la vida, acompañada de un gran dolor sí, pero al final comprendí que cada cosa pasa, por alguna razón, y por alguna razón no pasó tal vez; mi camino fue llegar a este lugar para ver la vida de otra forma, confieso que he vivido experiencias difíciles, pero esta fue la que más me ha dolido, no es fácil aceptar que lo que una vez fue tuyo y por lo que te sentías tan orgullosa de tener, ya no está, es como construir un castillo de arena y un fuerte viento te lo destruye.

Ahora solo queda caminar y construir un mejor mañana de la mano de DIOS, haciendo las cosas bien y con el corazón, a veces pensamos que talvez no hay salida y nos rendimos en el intento, porqué rendirse cuando estamos tan cerca de lograr lo que queremos, nadie dijo que era fácil solo sabemos que valdrá la pena.

Escrito por:  Blanca Nidia Velandia Espinel
Auxiliar Administrativo
CIES Bucaramanga

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