Criollo de pura cepa

26/04/2016 - 10:45
Concurso de escritura para estudiantes CIES

Una tarde calurosa con 30 grados de temperatura en algún lugar de Neiva: la tierra del olvido, adaptándonos a Carlitos Vives. Llegó mi más querida familia en compañía de alguien que desde hacía 25 años no veía. Bueno, era de esperarse: los años nos llegan de a poco en poco, la experiencia te hace más fuerte y creyente de lo que ves, sabes y tocas… sin embargo me hizo tener ideas arregladas sobre el comportamiento que llegaría a descubrir porque las estaciones llegan con cargas impuestas de una sociedad repleta de egoísmos, y sí lo apruebo y confirmo: nuestras apariencias empezaron a descubrirnos y saber quiénes somos hoy. Siempre afirmo que la mirada es lo máximo en un ser viviente sea razonable o no, le sigue el aroma y el tacto al saludar. Bueno son mis apreciaciones al intentar escudriñar con quién estaré charlando por largo rato o simplemente diré un hola y adiós, o porque no, quizás hasta luego para un café. 

¡Confirmado!, Era un Criollo de pura cepa con los colores de nuestro hermoso sol colombiano que solamente se toman al caminar demasiado tocando y tocando puertas que no se han de abrir, hablar y mentir a quienes quieren escuchar verdades mentirosas, colores que se adhieren a nuestra piel como un tatuaje si solo se depende de una, tal vez dos tazas de café sin azúcar y bastante claro porque las monedas no dan para más y porque igual no hay para un plato de comida modesto. Fue así como adquirió perseverancia porque la energía de seguir su camino nunca se detuvo, y como nuestro Padre Creador le dio nueva oportunidad de compensar la humanidad que necesita de conocimientos y herramientas para desarrollar su SER; así despacio y paso a paso muy lento, pero avanzando con grandeza, dio sus primeros inicios, empezó a contar las piedras en su camino a la maña de ayudar. Resulta que fue de esta manera que éste Criollo con tantas y tantas anécdotas de porrazos por desconciertos amorosos y males buscados al cuerpo, logró arrancarle a la vida su sitio cuerdo para desarrollarse dentro de una sociedad ávida de gente reflexiva como lo enseña un Ateneo quinceañero y hermoso en sus años de alegría plenos. 

Nos volvimos a mirar y vernos para descubrirnos mucho más, para actualizar nuestras vidas llenas de muchas cosas gratas y, claro, con adversidades afrontadas que sólo después de pasarlas nos reímos y nos damos cuenta que EL es grande con nosotros por permitirnos levantarnos tantas veces.

Como era de esperarse en un Criollo de pura cepa continúa con su armoniosa balada de la vida, continúa cantándole a la vida misma en tonos de salsa y bebiendo del elixir que nos permite tener esos colores colombianos y el ímpetu de seguir. ¿Qué cuál es el elixir de la vida? Preguntó el Criollo que se las sabe todas y las que no sabe se las inventa de alguna manera acomodándolas a las expectativas del público. Y yo que poco o nada puedo superarlo en el tema del verbo, de la labia como decimos, le respondo: el elixir de la vida es el amor, el conocimiento y el café.

En fin, después de tantas cosas buenas he querido y he deseado darle mis agradecimientos, he querido retribuirle y no sé de qué manera, o entregar detalles como muestra de mi gratitud, sin embargo eternamente está ocupado y ensimismado con su faena de mejorar continuamente, añadiéndole la constante que en cualquier sitio está rodeado de gente con expectativas que a veces dejan sinsabores. Además, que hablar seriamente sin la jocosidad genética o la dureza de su compromiso es interminable, no dando espacios para algo más que lo impuesto mutuamente. Es como un arco iris que mueve la imaginación surcando y arando el interés por el conocimiento inflexivo, es decir por nuestros sentimientos pero que obviamente desaparecen sin saber el punto exacto.

Hago reminiscencias y vuelvo a darme cuenta que el eje central de la vida son las ganas de lograr nuestras metas, de ganarle a las oportunidades que nos da nuestro Creador y capacitarnos para afrontarlas. Y este ejemplo de forma de salir adelante o superación deberíamos copiarlo del tatuado Criollo.

Mi espíritu de gratitud, de aprecio y lealtad son incansables y si no puedo retribuir de manera material como un regalo o una flor. Si quisiera ofrecerle nuevamente y sin afán un café especial hecho con filtro de tela, como me lo enseñó mi PA y mi MA, hecho con café de nuestra región y especialmente hecho con admiración y aprecio por ser quien es, por tener tanta energía y desaforo por las cosas buenas para las personas por tener especial alegría hacia los jóvenes que día a día afrontan nuevos retos sociales. 

Cada jueves en la noche y sábados voy en busca de nuevos retos y especialmente conocimiento, buscando un peldaño que no pude avanzar en mis años dorados y que ahora son plateados, aunque los colores solo se mueven con nuestra alegría y locuras para oxigenar la mente que va pegadita al alma. Estos años plateados me enorgullecen, ¡y me exijo como lo hizo en aquel entonces un Criollo de pura cepa!

En desenlace creo que la gente es como las flores y las flores necesitan de agua para seguir su esplendor, éste es CIES: el agua para continuar triunfando. En una sola frase madurada a través de los años puros como son los primeros quince años: “Están construyendo un mejor País”.

Participante: MARTHA PATRICIA VILLEGAS PERDOMO
Sede: CIES NEIVA-Huila
Programa: Auxiliar en Recursos Humanos y Bienestar Comunitario

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