CIES Cali

Salón 205 y dos tercios.

En el momento en que su mejor amigo lo transformó a vampiro hace trecientos años no esperaba terminar siendo profesor de historia. Mucho menos enseñándoles a adolescentes conflictivas y desinteresadas. Sabía que corría el riesgo de meterse en líos por ser un educador joven y apuesto, pero había vivido tantos años y había trabajado en tantos ámbitos, que ya se estaba quedando sin ideas de qué hacer con su vida. Había enseñado en más de dieciséis institutos y no más de tres años en cada uno.

La última campana

Era una cálida tarde de verano, todos a mí alrededor escuchaban lo que el profesor frente a ellos decía; sin embargo, mi atención estaba puesta en otra cosa en especial. Aquel pequeño niño de cabello castaño, que se balanceaba en los columpios  logro captar mi atención; la verdad, es que esta no era de mis clases favoritas, y no es que la economía no me guste, solo que especialmente este profesor no es uno de mis predilectos.